lunes, 26 de mayo de 2014

Puente…..Cubierta, Cubierta…..Puente!

Botellas y frascos y más botellas
Esto ya llega a su fin, así que para todos aquellos que nos seguís desde casa, para mi familia (que creo que son los que han hecho como unas mil visitas a la página) y para aquellos que se mueren de envidia por no estar aquí, ahí va mi post. Ah! Que quién soy, pues Henar, una doctorando procedente de las gélidas tierras zamoranas que se dedica al “temido” CO2.

Desde que hemos salido de Heraklion, hace ahora mismo como un mesecito escaso, el quipo IEO de Coruña formado por Marta Álvarez y yo, nos hemos dedicado a la ardua tarea de intentar recopilar todas las variables que definen el sistema del carbono en el Mar Mediterráneo. Hemos medido pH, carbonatos, oxígeno disuelto, alcalinidad, salinidad, muestreado CFCs, biogases y carbono inorgánico disuelto. Solo leer la lista interminable es como para sufrir un infarto.

A punto de bajar con la zodiac
Para que me entiendan en mi casa cuando decía que sueño con botecitos…voy a explicar mi plan de trabajo. Me levanto a las 6.45, me ducho (imprescindible para despertar), me preparo un café (más de la mitad de los días acaba por el suelo) pero justo aparece siempre Javier quien amablemente me prepara unas tostaditas ricas, y al rato aparece Celia, nadie mejor para amenizar un buen desayuno. Pero lo bueno dura poco, así que toca salir pitando al laboratorio, la roseta no espera y ya lleva en el agua un buen rato. Empieza el calvario. Cojo un estadillo, me planto con una silla en mitad del pasillo (por suerte a esas horas no hay nadie), copio los tres cast del día, y… comienza el etiquetado.  Primero los flasks de oxígeno que como están tarados (prepesados) tienen un número que los identifica, así que les asigno una botella y un cast…ale a etiquetar… ya están las primeras 15 botellas. Paso a etiquetar pH y carbonatos, unas cubetillas muy monas que tienen dos entradas, con dos tapones, otras 30 frasquitos a etiquetar, menos mal que hay días que se repiten los números de las botellas. Ahora tocan las alcalinidades, otras 15 botellas, a veces por ahorrar tiempo intento cambiar solo el número de estación, pero a veces parece que no gano nunca el bingo. Turno de los biogases, 6 botecitos enanos para cada botella, lo que suelen ser al día 42 botecitos para etiquetar. Ya solo me quedan los botes de carbono inorgánico disuelto (como unos 8) y las ampollas de CFCs, estás son las mejores y no por la cantidad sino por el montaje (creo que ya tengo mi puesto asegurado en un taller mecánico).

delfines saltando
Pero esto solo es la preparación, después llega el muestreo. Aparece la roseta ya en la cubierta y estamos todos preparados botes en mano para atacar (igualito que en las rebajas). Nacho (mi “secretario”) termómetro en mano me persigue por la roseta. Bote va, bote viene, duchita al canto para Celia, y cuando acabamos de contar que tengamos llenitos los 800.000 botecitos ya solo nos queda analizar y envenenar el carbono inorgánico y los biogases. Por esto último ya hay alguno (y no me refiero a nadie en particular…) que me mira horrorizado, pero tranquilos, los guantes siempre han formado parte de mi indumentaria, y por supuesto el lavado posterior de manos (mami tranquila, que de esta salgo pa’ lante).

Os preguntareis para que queremos tanto botecito, pues la respuesta es muy sencilla, todos sabemos qué es el carbono inorgánico disuelto (véase el CO2) pues no sólo está en la atmosfera, también es capturado por el océano, y si están aumentando las emisiones a la atmosfera cae de cajón que también está aumentado lo que entra en el océano (¿o quizás pasa que está dejando de capturar y por eso hay más en la atmosfera?).  Y mi madre aquí siempre me dice, muy bien todo eso del CO2 que si captura que si emite…pero viviendo en Coruña… ¿Para que te tienes que ir hasta el Mediterráneo? Y aquí yo, queriéndome hacer la interesante le digo siempre, mama, este mar es especial (y no solo por lo bonito y calentito que es) sino que funciona igual que un océano pero a una escala mucho menor (vamos que es un laboratorio en miniatura) por lo que podemos estudiar procesos que ocurrirán y ocurren a gran escala (véase por ejemplo la acidificación) a una escala mucho menor y mucho más asequible.

La escobilla-Amuleto
Y sí, a quién queremos engañar, el Mediterráneo es espectacular (y no usamos el CO2 como pretexto, malpensados). Sólo un día hemos tenido un poco de movimiento, el resto hemos gozado de temperaturas envidiables (sobre todo para los que vivimos en el norte), un mar plato azul celeste, con unas puestas de sol que jamás creo se me van a olvidar. Y ya para acabar de poner los dientes largos, diré que no nos han faltado ni las tortugas, ni los delfines, ni los pájaros de colores, ni las ballenas, medusas y hasta un animal planctónico muy raro digno de ver (ved el post de mañana).


Pero lo mejor de esta experiencia, sin dudarlo ni un segundo, son todas aquellas personas que han hecho que esta aventura sea para mi inolvidable e irrepetible. Gracias a todos por dar lo mejor de vosotros y hacer que la vida a bordo sea de lo más agradable posible. En especial gracias a “La Vane” por sus cafecitos con nata y canela que me dan la vida y como no, a la mejor compi de camarote, Pau. Y una mención especial antes de despedirme, gracias a la escobilla que desde que preside un lugar especial en la pared, vestida de unicornio, nos ha bendecido con un tiempo envidiable (¡Pórtate, que también queremos lo mismo para el Atlántico!).

Henar



domingo, 25 de mayo de 2014

Filtrando en sueños…

Filtrando y limpiando...
Y es que por si no bastaba pasar mi aniversario hasta las dos de la madrugada filtrando agua de mar (eso sí, con ayuda de mis adorables compañeros, con fiesta incluida y el privilegio de tener una roseta para mí sola como buen regalo de cumpleaños), a la hora de la fase REM, también me dedico a filtrar agua (aunque en este caso desgraciadamente el esfuerzo no se ve recompensado). Pero empecemos por el principio. Mi nombre es Marina Zamanillo, soy doctoranda en el  Instituto Ciencias del Mar de Barcelona y para mí también es la primera campaña oceanográfica en la que me veo inmersa.  Mi papel en esta campaña es filtrar agua de mar. Sí, sí, eso es. Dicho así queda poco glamuroso, pero todo cambia al conocer los objetivos de dicha filtración. 

Pinxo en cubierta. Con Herman y Chie. Pep es el que pone caras raras...
Por un lado se filtra diariamente el agua de mar a distintas profundidades para el análisis del ADN de los microorganismos y poder estudiar así la diversidad microbiana después de seleccionar y amplificar un gen, el del 16SrRNA que es universal en todos los organismos y es usado como un reloj biológico de la evolución: organismos más próximos evolutivamente lo tienen más parecido que los organismos más separados., Por otro lado, en 5 días puntuales llamados aquí  “super mega ultra días “ por la elevada carga de trabajo, se filtran, además, grandes volúmenes de agua para un posterior análisis metagenómico. En estas muestras vamos a extraer y secuenciar todo el ADN. Todas las moléculas de todos los microorganismos que nos van a dar información sobre qué funciones pueden hacer cada uno de los organismos del agua de mar. Y de paso servirá para acabar la campaña con los músculos bien tonificados, ya que tengo que arrastrar por el barco, arriba y abajo, bidones de 35 litros…

Tomando el aire en proa.
Y para qué serviran estas secuencias, le pregunto a mi jefe a bordo, Pep Gasol. Y él me cuenta la historia de Brock y Mullis. “Thomas Brock era un investigador como nosotros. Hacía ciencia básica, fundamental. Su objetivo era incrementar nuestro conocimiento. En particular, él trabajaba en conocer los límites de la vida. Había estado en Yellowstone, donde sale agua hirviendo de las fuentes hidrotermales y los geisers. Con esfuerzo y cuidado ponía portaobjetos en el agua a distintas temperaturas hasta que encontró un organismo (al que le llamó Thermus aquaticus) que crecía a 70° C. Un auténtico récord. Brock estudió las condiciones que permitían la vida a esas temperaturas, aisló el organismo, lo cultivó y publicó artículos científicos. Lo que hacemos nosotros, vaya (aunque lo suyo tenía muchísimo mérito). Y aquí se terminó su parte, aquí se termina la parte del científico que hace investigación básica (“saber por saber”). Años más tarde un investigador de una empresa, Kary Mullis, buscaba una forma de separar las hebras del ADN y conseguir que un enzima (Taq polimerasa) pudiera replicar las hebras. De conseguirlo, se abriría la puerta a la biología molecular. Pensando en el hecho de que a altas temperaturas el ADN separa sus dos hebras, de repente se acordó del trabajo de Brock y provó a aislar la Taq polimerasa de Thermus aquaticus. Lo hizo y patentó un método (la PCR o reacción en cadena de la polimerasa) que se usa millones de veces cada día en prácticamente todos los laboratorios biológicos del mundo. Ganó el premio Nobel, y su empresa (y él) se hicieron ricos. Pero sin el investigador básico que casi se quema en las fuentes hidrotermales de Yellowstone, el invento no hubiera existido. Los investigadores básicos y la investigación de saber por saber son necesarios para que más adelante existan investigadores que le busquen aplicación y réditos económicos a la ciencia. Lamentablemente, nuestros políticos no leyeron nunca la historia de Brock y Mullis, y a veces quieren que uno salga al mar y vuelva con algo que da dinero”. Vamos a describir los genes en estas aguas. Si alguno de los genes, o de las funciones de los microorganismos tiene aplicabilidad, mucho mejor. Pero nuestra pregunta es: “¿Quién vive ahí? ¿qué capacidades metabólicas tiene? ¿y qué función ecológica tiene?”

Aunque el trabajo a bordo es duro, todo esfuerzo se ve recompensado cuando al alzar la vista ves un inmenso mar bajo un cielo estrellado donde poder compartir confidencias con aquellos que lo disfrutan igual que tú. Y es que sin duda aquí, la vida es sueño.

Y por supuesto: Alá Madriiid


Marina

viernes, 23 de mayo de 2014

Nutrientes y atunes

Minerva, Alba y Vanesa de relax
Pues poco queda ya de campana, ahora mismo mi autoanalizador de nutrientes está analizando la estación 25 de 30, y ya voy pensando en las papas con mojo y el queso frito con mermelada que nos espera en Las Palmas. La sensación que tengo después de atravesar el mediterráneo es que la campana está pasando igual de rápida que de lenta, sensaciones extrañas de la vida a bordo, pero en general hemos pasado muy buenos momentos que nos llevaremos de recuerdo (Henar acuérdate de despegar la escobilla)

Mi tarea en esta campaña es la de analizar la concentración de nutrientes (nitrato, fosfato y silicato) que hay en el agua de mar y para ello utilizo un analizador automático de flujo continuo. Los nutrientes son indispensables para iniciar la cadena alimenticia en el océano y los resultados que estamos observando es que hay dos ambientes diferentes, uno en la cuenca este y otro en la cuenta oeste. Abajo dejo unas gráficas para ver  las diferencias entre una y otra y es que la cantidad de nutrientes aumenta conforme avanzamos hacia el oeste, se duplica en el caso del fosfato y nitrato. Esto no sólo lo apreciamos en el análisis químico sino que desde que hemos pasado el estrecho de Sicilia han aparecido casi a diario delfines y ballenas, y no tan idílico justamente hoy estamos al lado de una pesca de atunes llamada almadraba, otra de las matanzas humanas, en este caso, para que los japoneses no se queden sin sushi.

Perfiles verticales de nutrientes inorgánicos disueltos en la cuenca Este (est06) y la cuenca Oeste (est19)
Las afortunadas que bajaron en Tarifa. Tere, Henar, Vanesa, Mar, Alba y Chie
Entonces ¿por qué hay más vida en este lado? pues como ya han contado en otras ocasiones, porque el agua del atlántico, que es más rica en nutrientes, entra por el estrecho y circula por la superficie del mediterráneo dando alimento al fitoplancton que crecerá y enriquecerá las aguas. Así que los organismos que están más al oeste comerán los primeros y dejarán cada vez menos a sus vecinos del este


Y como despedida de campaña yo también quiero compartir una canción que mi companera DJ Pau, sin querer ha hecho que suene en mi cabeza como banda sonora de Hotmix 2014. Encantada de compartir esta experiencia con todos mis companeros y tripulación del barco. Familia nos vemos pronto.

Vanesa




jueves, 22 de mayo de 2014

Baños de sol

Disfrutando de la puesta de sol. Foto: Pau Cortès
Las puestas de sol son unos de los momentos mas bonitos en el barco. Cada una parece diferente. Además es la hora de encuentro en cubierta después de largo de día de trabajo. A veces nos acompañan los delfines, otras la luna saliendo al otro lado del horizonte. Pero el atardecer no solo pone fin a nuestra jornada laboral, también significa un cambio abismal en los procesos que tiene lugar bajo el agua,  se esconde el sol y empieza la noche.

En un día como hoy, el sol salió a las 7:11 y se puso a las 21:26. En total más de 14 horas de rayos perdidos en el mar… de ninguna manera! Eso puede parecer a simple vista, pero en realidad han estado alimentando los bosques submarinos. Estos bosques no son como a los que estamos acostumbrados en tierra. Están formados por fitoplancton, microlagas flotantes que sólo podemos ver a través de un microscopio, y que son responsables de la mitad de fotosíntesis que ocurre en el planeta.

Classe de zoología con Tere
Además de las algas, las bacterias marinas, o bacterioplancton, también pueden utilizar esa luz como fuente de energía. Lo hacen a través de lo que llamamos “proteorodopsinas”, que utilizan como pequeñas placas solares durante esas horas de luz. Mi trabajo en el barco es descifrar cuantas bacterias tienen la capacidad de utilizar la luz mediante proteorodopsinas. Para recoger el mayor número de bacterias posibles filtramos agua de mar de diferentes profundidades, desde superficie hasta unos 200 metros que es hasta donde llegan los últimos fotones. De vuelta en el laboratorio analizaremos esas muestras con técnicas de cromatografía y espectrometría de masas. Así que curiosamente aquí me tenéis, filtrando agua en la oscuridad del laboratorio mientras esos microbios disfrutan de su baño solar diario… Esperamos que lo disfruten!
Puesta de sol en la bahía de Barbate,
y con el faro al frente- Fotos: Pep Gasol




Laura