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jueves, 15 de mayo de 2014

Las bocas de Bonifacio

El sol poniéndose detrás de Córcega
Salgo a proa. Hace mucho viento  y seguramente no debería estar aqulas dos islasnivel acumulado de 10.000 m. Cerdeña por su pasado ligado a Cataluña, y su reducto de l'í. El barco navega directo hacia la isla de Córcega. A la izquierda veo la isla de Cerdeña. Las dos islas me atraen. Córcega, la tierra de los corsos, los hombres negros (“Moros”) con una bandana blanca en la frente, símbolo de la liberación del pueblo corso. Indomables según Asterix… También es una isla ideal para el trekking con el sendero GR20 cruzando de norte a sur: 180 km, en 15 días con un desnivel acumulado de 10.000 m. Cerdeña por su pasado ligado a Cataluña, con su reducto de l’Alguer (S’Alighèra en sardo), y los idiomas-dialectos sardo y corso en franco retroceso.

Entre las dos islas el Estrecho de Bonifacio (franceses e italianos le llaman la Boca o las Bocas de Bonifacio). 11 km con profundidad inferior a 50 m en algunos lugares. Navegación prohibida para petroleros franceses e italianos… en 1855 se hundió una fragata con 750 marineros que no sobrevivieron.
La luna saluendo por Cerdeña

A la derecha, el sol poniéndose sobre Córcega. A la izquierda, la luna saliendo sobre Cerdeña. En medio lo que parece ser una pardela cenicienta (Calonectris diomedea) disfrutando del viento. El barco gira unos 30 grados hacia el oeste. Ya no vamos contra Córcega. Vamos directos a una rocas que se ven en el horizonte. A los pocos minutos giramos otros 30 grados. Vaya, no chocaremos con las rocas. Encaramos el canal. Se ven faros más o menos grandes en la costa, y pequeñas balizas en el agua que marcan nuestra ruta. El sol se hunde del todo detrás de Córcega y la luna, rojiza, aparece detras de Cerdeña. Espectacular.

La rocas en el camino
Ahora ya no estoy solo. Muchos colegas salen a ver el espectáculo. Se atreven a moverse por toda la popa. Yo ya tengo viento sufiente para los próximos días e incluso semanas… abro la puerta y entro en el buque. Cuando llego a mi cabina oigo risas: Pau, Vanesa, Alba y Henar llegan mojadas… una ola se subió a la popa harta de tantos observadores y les refrescó las ideas.

La pardela ciencicienta. Fotos: Pep Gasol




Señal que es hora de dejar la observación. Mañana en la Cuenca Algeriana. Relativamente cerca de Menorca. Curioso, un buen amigo me manda un aviso que mañana estará actuando en Menorca. Estaremos cerca!

Pep Gasol

martes, 13 de mayo de 2014

Cuestión de concentración….

Alba y Nauzet muestreando la roseta.
Foto: Mar Nieto-Cid
Mi nombre es Alba Martínez, soy doctoranda en el Instituto de Investigaciones Marinas de Vigo y esta es mi primera campaña oceanográfica. Desde que empecé mi trabajo en el laboratorio del instituto he escuchado muchas historias acerca de campañas oceanográficas, los intensos momentos del reparto del agua y muestreo en la roseta, días de mar enfurecido, anécdotas del trabajo y de la vida a bordo, por lo que hace tiempo que tengo el gusanillo de surcar los mares y que mi bautismo oceanográfico  sea en el Sarmiento de Gamboa es todo un lujo.

Me he embarcado en esta aventura para estudiar la materia orgánica disuelta en el océano, esa materia de la que tanto se escucha hablar pero que todavía no se tiene muy claro ni su composición ni su papel en los ciclos biogeoquímicos. Lo que sí se sabe es que tiene un papel clave y por eso estamos aquí, cruzando el mediterráneo en busca de respuestas. Y es que el estudio de la materia orgánica disuelta no es tarea fácil ya que aunque hay miles de millones de toneladas de este material en el océano, la concentración en la que se encuentra es muy baja  por lo que no se puede analizar directamente a partir del agua que recogemos con la roseta  sino que la tenemos que concentrar y  aquí es donde entran en juego mis queridos PPLs y la ultrafiltración, de esta última ya hablaremos en otro post. ¿Y que son los PPLs?  Pues los PPLs son los culpables de que cada tres estaciones suba desde las cavernas, o también conocidas como cámara termorregulada a 13ºC (la cual está en oscuridad y hace un frio que pela)  y laboratorio de química, en donde suelo trabajar la mayor parte del día, y me infiltre en una esquinita junto  al ojo de buey en medio de los microbiólogos en el laboratorio principal haciendo pinitos para colocar mis muestras en las alturas. A parte de eso, los PPLs  son  unas resinas dentro de un cartucho de plástico por donde se  pasa el agua de mar y la materia orgánica disuelta queda retenida en la resina, de modo que toda la materia orgánica que hay en dos litros de agua de mar la podemos concentrar en tan solo 6 mL lo que nos permitirá analizarla químicamente.

Alba y los famososo PPLs... Foto: Mar Nieto-Cid
El día en el barco comienza muy temprano con un ajetreo increíble en todos los laboratorios y se alarga a veces hasta largas horas de la noche, aunque entre medida y medida, sobre todo de las matrices de fluorescencia podemos abandonar momentáneamente el underground y despejarnos de múltiples formas:  aprendiendo a hacer pulseras con nudos marineros, intentando bailar la danza del vientre (otra cosa es que se consiga…), haciendo yoga, tomando el sol aunque sea con capucha, charlando viendo el horizonte en busca de algún animalito que se deje ver, viendo una peli, eso sí, con la banda sonora de la alarma del móvil que nos avisa de que toca cambio de muestra ( y por su puesto perdiéndonos el final…)  o viendo  las estrellas desde la proa. En los dos últimos días se han dejado ver tortugas, delfines jugando a nuestra altura en la proa y un montón de medusas. Este trabajo es apasionante y lo es aún más en medio de este entorno inmejorable y el buen ambiente que se vive a bordo.


Por cierto, hoy es San Pancracio…, muchísimas felicidades!

Alba