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miércoles, 14 de mayo de 2014

Trece y martes…

Puesta de sol. Fotos: Pep Gasol



Arnau, Nieves y Jorge. Foto: Javier
… ni te cases ni te embarques. Pues va a ser que tiene razón el dicho (al menos con respecto a la mar). Tras 16 días de (casi) calma chicha, nos acercamos al ojo del huracán en el Estrecho de Bonifacio (entre Córcega y Cerdeña). Necesitamos resguardarnos de la tormenta que se avecina. Ayer terminamos de cruzar el Estrecho de Sicilia, tras navegar entre Malta y Lampedusa y pasar cerca de Pantelaria, una pequeña isla equidistante de las costas de África e Italia. Este refugio turístico, de aguas cristalinas, se ha convertido en los últimos años en centro de acogida -pero también cementerio- de los sueños de esperanza de muchos inmigrantes norteafricanos. La estación de ayer estaba llena de medusas y colonias de animales gelatinosos con pretensiones de medusa, llamados Velella. Fue el presagio de un cambio en el estado de la mar. Los pájaros que nos han acompañado todo el camino desde Creta, volando hasta caer agotados sobre la cubierta del barco, han ido desapareciendo poco a poco. Quiero pensar que han buscado otros refugios más seguros a la tormenta que amenaza y que volverán más adelante.
Pinxo en cubierta. Foto: Javier

El sifonóforo Velella. Foto: Pep Gasol
La entrada en el Estrecho de Sicilia lo celebramos con un <pincho> en la “Plaza Mayor”. Nieves, marinera y profe de yoga del barco, actuó de maestra de ceremonias de danza(s), al ritmo de muñeiras, sevillanas, salsa, Bhagram.. y lo que le cayera encima. Hacía falta este descanso, después de 15 días a un ritmo frenético de trabajo. Durante el paso a través del Estrecho hemos estado de nuevo rodeados por barcos de guerra (esta vez Italianos), que nos han amenizado las puestas de sol en el horizonte; cada vez más cálidas,  cada vez menos lejanas.


Seguimos persiguiendo la senda del agua Levantina, y con ella se mueven nuestros sueños y nuestros recuerdos. Se van mezclando poco a poco, como se mezcla el agua en su camino. Subimos al norte. El Estrecho de Bonifacio nos aguarda…
Mapa de viento previsto para esta noche. Sí teníamos que ir a la zona amarilla...

Javier

domingo, 4 de mayo de 2014

Cómo nos cuidan!


Tere con las crepes. Foto: Javier Arístegui



Que si falafel… que si sushi… que si crêpes, aquí la vida a bordo es todo un lujo!

Gracias a la aportación de nuestros compañeros, estamos ‘saboreando’ la campaña de una forma original a través de la cocina internacional. Ayer tuvimos ‘falafels’ (hamburguesas de garbanzos) elaborados por nuestra amiga Nieves y un ‘sushi’ japonés realizado por Chie y por mi. En esta ocasión, el ‘shushi’ iba dedicado a nuestra compañera Mar porque era su cumpleaños, pero no os preocupéis que ya habrá ‘shushi’ para todos un día de estos.


Lo del ‘shushi’ ha sido toda una experiencia! Chie, nuestra compañera japonesa, fue explicando detalladamente los pasos a seguir: primero cocemos el arroz lentamente, apartándolo del fuego una y otra vez para que quedase bien compacto, las zanahorias aldentes y cortadas en daditos, el pescado troceado y finalmente, le damos un toque agridulce al arroz, hacemos los rollitos, lo envolvemos con algas nori y lo troceamos.
Tere y Chie. Foto de Alba Martínez

Pero es que la cosa no acaba ahí… Esta noche, Pau y Mathilde nos han sorprendido con 2 montañas de crêpes, maravilloso! Eso sí, la elección del ‘topping’ corría de nuestra cuenta.

Y es que estos detalles, aunque quizás os parezcan insignificantes a los que estáis ahí fuera, quedan magnificados a bordo, ya que tenemos que cuidarnos entre todos, como si fuésemos una gran familia.
Quizás las cumpleañeras nos puedan contar cómo han vivido su experiencia a bordo separadas de su gente… Al menos habrá sido una experiencia novedosa e inolvidable para ellas!

Así que,  finalizamos la primera semana de navegación con este gran surtido culinario y adaptándonos al modo y ritmo de vida a bordo.

Tere muestreando. Foto: Javier Arístegui
Personalmente, me fascina mirar al horizonte desde cualquier rincón del barco y verme envuelta por este gran manto azulado en continuo movimiento y sin fronteras.

Ya os seguiremos informado de las siguientes creaciones en la cocina.

Buenas noches desde el sur de Grecia,

Tere